El seguro de responsabilidad civil para autónomos es una herramienta clave para protegerse frente a posibles reclamaciones derivadas de daños causados a terceros durante el ejercicio profesional. Aunque no siempre es obligatorio, su contratación es altamente recomendable para garantizar la estabilidad económica y legal del autónomo. En algunos sectores concretos sí es una exigencia legal o contractual. Hablamos de él en nuestro blog de MyCAXA.
Seguro de Responsabilidad Civil para autónomos
El seguro de responsabilidad civil (RC) para autónomos es un contrato mediante el cual una aseguradora se compromete a asumir el coste de las indemnizaciones que el autónomo deba afrontar en caso de causar daños a terceros durante el ejercicio de su actividad profesional.
Incluye tanto daños materiales (rotura o deterioro de bienes), daños personales (lesiones o fallecimiento) como perjuicios económicos derivados. Además, el seguro cubre tanto el pago de indemnizaciones como los gastos legales y de defensa jurídica en caso de reclamaciones.
En España, la obligatoriedad del seguro de responsabilidad civil depende del tipo de actividad. Según el Código Civil y normativas específicas, es obligatorio para determinadas profesiones. Entre ellas, sanitarios, abogados y corredores de seguros, propietarios de bares, restaurantes. También centros de estética o agencias de viajes. Finalmente, profesionales dedicados a actividades pirotécnicas, espectáculos, eventos taurinos o instalación de gas.
Cuáles son sus coberturas habituales
Aunque cada póliza puede variar según la aseguradora y el tipo de actividad, existe una serie de coberturas frecuentemente incluidas.
La primera, es la responsabilidad civil general. Esta cubre los daños materiales y personales causados a terceros en el desarrollo de la actividad profesional del autónomo.
En segundo lugar, la responsabilidad civil profesional, especialmente relevante para profesiones liberales, cubre los daños económicos derivados de errores u omisiones profesionales.
También está la responsabilidad civil de productos, que protege al autónomo frente a reclamaciones por daños causados por productos defectuosos que haya fabricado, distribuido o comercializado.
Dependiendo de la actividad, puede incluir la responsabilidad civil patronal, que cubre los daños que puedan sufrir los trabajadores del autónomo en el desarrollo de su actividad laboral.
Finalmente, la defensa jurídica incluye la cobertura de los gastos de defensa legal y las posibles indemnizaciones judiciales.
Existen otros tipos de coberturas interesantes a tener en cuenta, como la responsabilidad civil post-trabajo, la cruzada (cuando se trabaja conjuntamente con otros autónomos) y la de daños a bienes confiados (daños accidentales causados a bienes de terceros que estén bajo la custodia del autónomo durante la prestación del servicio).
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